jueves, 14 de enero de 2010

LAS CARTAS DE BARONE. http://orlandobarone.blogspot.com

lunes 11 de enero de 2010
Apogeo del Banco de la patria

La sociedad argentina de nuestro tiempo, a la que se le puede adjudicar la invención del cacerolazo próspero y del vicepresidente conspirador, acaba de inventar el Banco de la patria. Monumental idiotez que permite deducir el alto grado de colonizaje de tantos conciudadanos presuntamente autónomos. Repentinamente para muchos- incluso para algunos que siempre están al borde de ser vulnerados por lo mismo que adoran- el Banco Central parece adquirir el simbolismo de la patria dentro de la patria, a salvo del poder ejecutivo al que la sociedad elige. Les gusta que la presidenta del país sea desairada por un funcionario subalterno así como se entusiasmaron a favor del enviado Arturo Valenzuela cuando vino a dar sermones y fue recibido por los opositores con la espalda curvada hacia delante. Genuflexión aprobada en el manual de estilo de la relación entre señores y plebeyos. Cuando Bertolt Brecht dejó aquella ya célebre y romántica cita- Es mejor robar un banco que fundarlo- se anticipaba a que la vocación humana iría a contradecirlo eternamente. Ya que pasa al revés: se considera mejor fundarlo que robarlo. Muchos argentinos mantienen con los bancos mejor relación que con sus gobiernos. Los aman. Los soban. Por eso sintiéndose traicionados en el 2001 empezaron a atacar bancos como si fueran enemigos. No podían creer la gran estafa de sus grandes aliados y cómplices de tanta embriaguez financiera noventista. Esa dependencia patológica traiciona hasta a los más trasgresores. Y hasta puede hacer estragos en la sensibilidad de un izquierdismo que se arriesga a tomar el colectivo a contramano porque por ser original lee a destiempo las señales.

Para no ser injustos: con el tema del Central estamos todos desorientados. La única que no duda es la derecha que está en todos los partidos y en todos los televisores. Y a lo mejor en muchos de nosotros. La derecha anida secretamente – como han visto- hasta en gente recia que declama la Revolución agraria. La paradoja es que muchas señoras y señores que hace ocho y nueve años golpeaban con sus tacos, abanicos y bastones las puertas de los bancos, y arañaban e insultaban a los desprotegidos empleados bancarios, hoy se creen unidos en la épica empresa de tener que salvar al banco Central y a su presidente despedido. ¿Saben por qué esta adhesión , por qué consagrar al Banco Central como el banco de la patria? Porque no se cambiaron sus normas imperiales por normas nacionales soberanas. Las dejaron ahí como una trampa leguleya que sacraliza las reservas deslindándolas de quien es su propietario: el Estado. Y quienes más se aferran a esas normas son manualistas que aspiran a la librea del tribunal de La Haya aunque perjudiquen el mejoramiento social judicializando las reservas. Algunos trinan, porque la deuda es ilegítima. Pero es que varios gobiernos y camadas de votantes las legitimaron largamente. Aunque desde hace seis años fue reducida a su tercera parte. Tres veces menos: no es poco. Los que piden más que vayan a convencer a los patriotas que defienden a Redrado y que acechan por la amnistía y la restauración conservadora. Y no hagan caso a los grandes medios: este no es un conflicto de poderes. Es un conflicto entre inclusión y exclusión. Y de algún lado hay que ponerse. Y si hoy el Gobierno anunciara que consiguió que Gran Bretaña devuelva Las Malvinas los negadores dirían que no: que se las queden los ingleses.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 11 de Enero de 2010 en Radio del Plata.

sábado, 9 de enero de 2010

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viernes 8 de enero de 2010
Extrañas coincidencias “enredradas”


Mientras Pino Solanas denuncia a la presidenta por defraudación al Estado por querer pagar deudas ( según él ilegítimas) y que las pague Magoya, qué fácil; la presidenta acaba de echar a Martín Redrado. La paradoja es que éste, Redrado tampoco quiere pagar y coincide con Solanas. Y ahí está Pino. Alto, erguido: ojalá no logre nunca convertirse en bonsái. Aunque a lo mejor no le importa, porque últimamente el bonsái se viene usando mucho en la política. Lo que es la vida. Ves llorar la Biblia junto al calefón. A su vez con ambos coinciden los políticos opositores y los consultores de los grandes centros económicos y los grandes medios argentinos. Y López Murphy, Melconian, Roque Fernandez y Aldo Abraham. Economistas estos que no simpatizan especialmente con el Alba, con Correa y Evo Morales. Y Francisco de Narváez, Macri y Lavagna coinciden con aquellos. Toda la patria democrática y republicana coincide. Vilma Ripol también. Y los constitucionalistas que toman el tren en Constitución. Y los que sacralizan las normas de probeta. Los ruralistas están desconsolados y recuerdan cuando el Banco Central era solo de ellos y el único que podía darle órdenes era Sir Otto Niemeyer del Banco de Inglaterra. Qué tiempos. Y si le preguntan a Castells les va a mostrar que ya se mandó a hacer chalecos piqueteros con el logotipo de Redrado. El gobierno debería rogar que no se le ocurra a Milagro Sala ni a Luis D´ Elía organizar marchas para reponerlo. La Iglesia no se ha manifestado pero puede deducirse qué piensa. Es que el Banco Central no se toca. Es como el último peaje que queda de control extranjero satelital con nostálgicas ideas de autonomía liberal. Y de casamata a prueba de ladrones populistas. No lo toquen, gritan excitados como si les estuvieran tocando el corazón de la soja. Cobos ya se sabe: antes de que el Gobierno tome una medida, la rechaza. Elisa Carrió debe repetir que les dan asco y asco ya se sabe quiénes. Naturalmente la expulsión de Redrado la rechazan los opositores que siempre cuidaron tanto al Banco Central que no pueden soportar que hoy quieran maltratarlo. Tanta sensibilidad derramada, como si el gobierno hubiera ultrajado al banco de la patria. Extraordinaria actitud la de Redrado. Así se resisten los varones más duros. Hasta que la fina mano de una mujer pone una firma y chau. Y lo disfuma. El destino del ex presidente del Central se vuelve más relajado. Pasa a jugar en el equipo de enfrente, de donde nunca quiso irse.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 8 de Enero de 2010 en Radio del Plata.

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jueves 7 de enero de 2010
Ruidos muertos


Ya está. Y como canta el tango: “sus ojos se cerraron y el mundo sigue andando”. Si hasta cuando se murió el hijo de Dios no se paró el universo. Tampoco con Sandro. La rueda no para nunca. Se acaba el ruido de un funeral popular y empieza el ruido por otro: el funeral de Martín Redrado en el Banco Central. Lo que no quiere decir que no puede resucitar, pero cruzando hacia el otro lado de donde nunca quiso irse. Muchos políticos arman tanto ruido para que no se note cuando bajan la voz, que da lo mismo oírlos o no oírlos. Los que no hacen ruido son los predadores económicos furtivos. Ellos tienen lobistas que los representan. El Banco Central es uno de los lugares que más acechan. De pronto algunos salen a defender el Banco Central tan entusiastamente que uno deduce qué poder guardarán ahí adentro tan celosamente. El Banco Central hace ruido porque se cree que está aparte de todo. Su presidente presume que es inamovible porque está en un Vaticano independiente del país soberano. Los mismos lamebotas que lamieron al enviado Arturo Valenzuela, lamen ahora a Redrado como antes a Cobos. Los periodistas colonizados siempre defienden a los virreyes. Y los que fundieron cíclicamente las reservas ahora ponen el grito en el cielo y se vuelven amarretes. El Banco Central es un ruido tardío de los años noventa. El Gobierno pretendió no oírlo y recién se despierta cuando el establishment opositor lo roe desde adentro. El Central lo inventó en la década infame el presidente del Banco de Inglaterra. Enarbolaban esta consigna: “Que los nativos argentinos elijan sus gobiernos, los ingleses tenemos el Banco central y la hegemonía económica”. Aquí la oligarquía latifundista bailaba en cuatro patas: las de las vacas. Vino la ya remota revolución económica peronista de los cincuenta, y el banco vuelve a ser argentino. Con los tiempos recomienza su historia de paulatina autonomía. En 1992, la segunda década sombría, se firma una nueva carta orgánica dictada por el Consenso de Washington y los organismos internacionales, para que los gobiernos latinoamericanos no tengan injerencia en los sistemas monetarios. Y el Banco Central fue como un Estado dentro de otro: el estado Argentino. El nuestro. Mercedes Marcó del Pont no tuvo éxito en el Parlamento cuando hace pocos años presentó un proyecto para cambiar esa carta orgánica disciplinadora. Y de algún modo con poder de chantaje sobre cualquier gobierno popular con decisiones heterodoxas y no de ajuste o dieta perpetua. Aquí está hoy el precio que se paga. Martín Redrado, más temprano o más tarde, tenía que ser fiel a su naturaleza. En su caprichosa resistencia ideológica tiene colaboracionistas nostálgicos que fantasean con la idea de un golpe leguleyo al estilo Micheletti en Honduras. Ya está a tono el vicepresidente; se tienta al presidente de la Corte Suprema y se arma una patrulla perdida con el Banco Central. ¿Qué más falta? Los grandes medios dale que dale con la quiebra institucional; los empleados alcahuetes que nunca se jugaron por nada ni por nadie, ahora se encolumnan con el patrón. El poeta Mario Trejo escribía: “Dos cosas hay que temer: a la derecha cuando es diestra y a la izquierda cuando es siniestra”¡Madre mía!, que el gobierno tenga algún plan para salir de ésta con menos daño que con la 125. Aguantar, aguanta, pero no es compensatorio atacar sin tener una buena defensa para no recibir piñas al pedo. El papel de la oposición ya está al desnudo: es el de la conspiración permanente. Los grandes Medios le producen el mismo encantamiento de poder que antiguamente les producía el favor de los militares. A Redrado no hay que esperarlo a que se “desatrinchere”. Tiene que ir Aníbal Fernández a su despacho del Central y cerrar la puerta tras de sí. Y después de un rato, salir con la ropa desaliñada y decirle a los periodistas: “Ya está, aquí tengo su renuncia”. ¿Y cómo lo convenció? “Ah, no, ese es un tema privado entre Redrado y yo”.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 7 de Enero de 2010 en Radio del Plata.

lunes, 4 de enero de 2010

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lunes 4 de enero de 2010
De un periodista, al periodista Víctor Hugo Morales
Esta primera carta abierta del año 2010 no debería estar escrita ni hablada sino que debería estar sobreentendida e implícita como deben estarlo la gratitud y el reconocimiento. Porque hay gestos que son regalos de imposible equivalencia. Pero si Víctor Hugo Morales hizo pública por radio Continental la honestidad y cualidad del periodista Orlando Barone, y aunque esta- mi retribución- no sea compensatoria dadas las diferencias que hay entre tribuna y peldaño, y entre las metáforas de un “barrilete cósmico” y la de un barrilete de juguetería, quiero también públicamente y por radio del Plata, darle las gracias a Víctor Hugo Morales. Porque al enterarse de que la revista Noticias me eligiera como el “peor periodista del año”, reaccionó ante el micrófono como tocado por una bajeza y una injusticia. Y arriesgándose al encono de gran parte de la corporación mediática, no dudó en defender a un periodista “inconveniente” o “jugado”-según sus palabras- y asumió mi defensa profesional y ética dejando en claro que hay sectores dañados y corruptos de la política y del periodismo que contra aquel que no se asume como manada actúan canallescamente. Dante Alighieri aloja a los ingratos en un profundo infierno. Y yo no quisiera ser horneado en él. Por eso este agradecimiento público. A vos Víctor Hugo. Para que la vida ya no me permita torcerlo o reducirlo por ningún motivo posterior y anecdótico. La gratitud debe ser tan larga como para resistir contingencias que pudieran amenazarla. Que un periodista de tamaño superior como Víctor Hugo haya acudido en mi defensa, defendiendo a su vez la dignidad de un oficio de libertad condicionada a hegemonías económicas, me hizo empezar bien el año. A través de él le agradezco a quienes privadamente se adhirieron. Valoro también a tantos que calladamente rechazaron ser jueces en una competencia inducida por el comisario y su caballo. Pero hay que asumir lo que el prístino editor Jorge Fontevecchia ha sentenciado avalado por la voluntaria participación de un jurado prístino. Fui consagrado “ el peor de todos”. Así como Joaquín Morales Solá fue elegido “el mejor”. ¿Cómo no va a merecérselo con los méritos que hizo? No hay mejor periodista que el que no daña a los dañadores sino que los protege y los lame. No me inquieta que en ese jurado que me desciende hayan estado Cleto Cobos, de Narváez y Elisa Carrió, y Marcos Aguinis y el rabino Bergman entre otros demócratas. Sus votos eran previsibles. Pero me inquietan otros miembros del jurado. Me pregunto sin guardar ilusiones: ¿ Victoria Donda, Jorge Lanata, Braga Menéndez, Artemio López, Ricardo Rouvier , también ellos me eligieron el peor? Y además Julio Bárbaro. “¿ Tú también, Julio?” diría el César en la obra de Shakespeare. Sí, también él. Al principio sentí algún temor de que la votación fuera certera y yo fuera realmente el peor periodista. Calculé que en ejercicio hay más de veinte mil y que salir último en la lista superando incluso al dueño de la revista Noticias es un récord. Porque si Nelson Castro, si Leuco, si María O`Donnell, si Magdalena, si el deshumorado Nick desde el jurado decidieron mi condena tendrán pruebas de mi inferioridad. A estos nadie les dictó el fallo ya que se lo sabían de memoria. Pero por suerte está allí Victor Hugo con su fraternidad, que es su naturaleza, para comprender que el peor mejora según quienes lo juzgan. A Noticias y a su director no vale agradecerles con un pedorreo merecido, sino con una lección de periodismo-periodismo. Para esto escuchen la grabación de Víctor Hugo Morales. Y que la sigan sorbiendo.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 4 de Enero de 2010 en Radio del Plata.

¡Feliz año para todos!
Escrito por Orlando Barone en 11:19 AM

viernes, 1 de enero de 2010

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martes 22 de diciembre de 2009
Deseos anuales y anales
(Para el blog)
Se abre un espacio de pausa. Milena a cargo de este espacio lo mantendrá fresco, creo. Libre e incensurado. La habitual carta abierta reaparecerá en dos semanas. No obstante cada tanto podría incluir algún texto alternativo.
Me siguen sorprendiendo el diálogo, las tensiones, el rumoreo del blog; pero más me sorprenden los militantes positivos que los “no positivos”. Estos todavía la “siguen chupando”. Y dos años más los torturan. Dicho esto metafórica y divertidamente. Quizás más adelante los chupadores seamos los que hoy nos divertimos. En Página 12 se publica la última carta abierta del año de los intelectuales. La leí muy temprano. La recomiendo a aquellos entrenados a lecturas políticas complejas. No es fácil pero es honda. Pone la mira en los riesgos de quienes empujan por un retroceso. En otro estilo coloquial, en Página 12 del domingo 20, José Pablo Feimann escribe en el fascículo semanal sobre el peronismo. Esta vez su relato incumbe a José Rucci. En retrato comparado con aquel líder troskista, Agustín Tosco. Para Feimann el que gana es Tosco. Y de paso, sin piedad, enaniza a los petisos (Rucci lo era), además de discutir consigo mismo y con los otros judíos acerca de lo judío. Es un Feimann auténtico. Se toma o se deja. Aclaro que no lo dejé de leer a pesar de que soy petiso y su “antipetisez” es imperdonable. Aunque la argumentación tiene algún fundamento. Todo lo tiene. Hasta Abel Posse tiene sus buenos argumentos fascistas. Y tan previsibles como que no se han renovado desde la época del Tercer Reich y de Mussolini. Lo que prueba que esta ciudad que presume tantas veces de sus luces tiene sus zanjas sombrías. La izquierda de Pino Solanas y Lozano también tiene sus argumentos antigobierno. Son más rabiosos y opositores que todos los argumentos opositores. Cada uno es responsable de sus amores, pero más de sus odios. El odio es dañino desde su origen y al contrario del amor, que alguna vez cesa, el odio continúa y no sana nunca. En tanto los medios hegemónicos narran la realidad ficcional en gran escala. Es tan intensa y brutal la consigna opositora mediática que cuesta creer que cientos o miles de periodistas que responden a esos medios tengan igual posición de oposición que la de sus empleadores y más todavía. Quienes apoyan, defienden o acompañan en general la gestión del gobierno son impelidos a discutir sobre todo lo que dicen esos medios. Y ponerse a discutir sobre aquello que se selecciona con malicia, que se manipula, que omite los contextos o esconde otras noticias y cuestiones para privilegiar las que encuentra más propicias a sus rechazos e intereses, es inútil. No hay que discutir sobre lo que cuentan los medios-es vano- sino sobre lo que los medios no cuentan. Porque así los opositores van a tener que apelar a argumentos propios; agitar sus inteligencias en lugar de repetir como muñecos de ventrílocuos lo que el ventrílocuo mediático les dicta. Y acuérdense el verano encontrará a los muñecos con nuevos ingredientes de desánimo Contentos y cínicos anunciarán a los destinatarios cómo aumentan los pasajes, cómo aumentan los alquileres en las playas, cómo aumentan las sombrillas, cómo aumentan los peajes, cómo harán paro los ómnibus de larga distancia, cómo harán piquetes en la ruta los de Zamora o algún otro lado, cómo harán huelga los bañeros, cómo lloverá como nunca, cómo habrá sequías en el campo, cómo caerá mierda para todos mientras veranean. Bronceados y contentos contarán pálidas y anunciarán alborozados cómo el regreso será lento por el tránsito atascado y habrá riesgo de que no haya nafta ni gas y si hay un accidente sembrarán el terror y el pánico. Lo mejor del año que termina es lo que no se termina: la conciencia de que la Argentina de esta década empezó pigmea y hecha pedazos en 2001, y ya casi en el 2010 crece a estatura normal y no está rota. No hay nadie que no pueda darse cuenta, pero no darse cuenta es un recurso para no darse cuenta. A quienes me aprecian en mi papel de narrador y cuentero, mis mejores deseos anales. Es decir: anuales. A quienes no les importo no cometeré la falsedad de saludarlos. Un saludo demasiado global, diplomático e indiscriminado y que no mide cercanías y afectos, es vacuo.


Orlando Barone. Martes 22 de Diciembre de 2009.

domingo, 20 de diciembre de 2009

D. F. (Destino final)

La Asociación de Críticos de Cine del Uruguay entregó los premios Fipresci a las mejores películas de 2008, entre las cuales, DF: Destino Final -documental de Mateo Gutiérrez, de Taxi Films- obtuvo el Premio ICAU como Mejor Película Nacional. Ganó además como Ópera Prima en el rubro internacional y los premios Mejor Documental Uruguayo y Revelación Masculina para Mateo Gutiérrez.

Nacido en Montevideo en 1969, Gutiérrez trabajó cuatro años como operador de cámara freelance y desde 1996 comenzó como socio fundador y director de cine publicitario de Taxi Films.

En 2003 dirigió el cortometraje Vecinos.

DF Destino Final es un documental sobre el Toba Héctor Gutiérrez Ruiz, presidente de la Cámara de Diputados del Uruguay, asesinado en Argentina durante la dictadura militar en su país.

Exiliado en Buenos Aires por su permanente denuncia contra el gobierno, fue secuestrado en mayo de 1976 y encontrado muerto dentro de un auto junto al senador Zelmar Michellini.

Dirigido por su hijo, Mateo Gutiérrez, D.F propone un acercamiento íntimo a la persona del Toba más allá del personaje político.

http://www.montevideo.com.uy/df/

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viernes 18 de diciembre de 2009
Gracias año; nos dejaste con la boca abierta

Quedan pocos días para el festejo de año nuevo. Un festejo que 2009 se merece. Demos gracias a los malos augures que desde aquel año nuevo de hace doce meses anunciaron catástrofes que no se cumplieron. Gracias por el vasto desacierto. Por dejar que fracasaran los heraldos del fracaso. Fuera con las malas pitonisas y los malos deseos. Gracias a esos feroces y divulgados economistas, políticos, periodistas, medios, fundaciones, consultoras, oenegés y charlatanes sueltos, por equivocarse en augurar colapsos; gracias por no acertar, gracias por dejar expuestos al ridículo a las profecías y a sus profetas. Gracias buen año por dejarnos entender qué significa y qué no significan los significantes que vienen envueltos con las noticias. Un aire de cambio de época atraviesa el calendario. Un aire que se lleva a antiguos y yertos anacronismos. Gracias a este despabilamiento que nos permite ver desnudos y sin máscaras a tantos intereses largamente disfrazados de desinterés y ética pomposa. Gracias por revelarnos qué diferencias hay entre el credo y el poder cardenalicio; entre el judaísmo y un rabino rabioso; entre la justicia y el linchamiento; entre la promesa política y romperse el trasero; entre rechazar leyes y crearlas; entre la negación y las ilusiones. Entre la burbuja especulativa y el Estado sólido. Entre el rezongo de la inseguridad jurídica y la convicción soberana. Gracias 2009 porque lograste que las realidades felices desplazaran a las fabulaciones amargas; y porque empujaste a la derecha a salirse de la hipocresía. Gracias por sincerar a los opositores. Por enseñarnos la diferencia entre un gaucho de departamento y un gaucho, entre un campesino y un rentista, entre un aspirante al ALCA y uno al Alba ; entre un colonizado que soba al emisario y un descolonizado que lo pulsea; entre un alcahuete y un militante. Y gracias por dejar que la Argentina pudiera transparentarse a pesar de las veladuras que se propusieron enturbiarla. Y que pudiera dejar a la vista a los alborotados alborotando y a los hacedores, haciendo. No es para tirar manteca al techo pero por suerte hay manteca; no es para tirar la casa por la ventana pero hay casa; no es para hacer aspavientos de consumo, pero hay consumo. No es para exagerar que los jubilados son prósperos pero ya no son excluidos. No es para decir que la Argentina es una fiesta, pero se alejó del plano inclinado. No es para decir que esta es la llegada, pero este puede ser el camino. Sí, año 2009, gracias. Nos dejaste con la boca abierta y a los agoreros con la boca cerrada.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 18 de Diciembre de 2009 en Radio del Plata.