viernes, 4 de diciembre de 2009

LAS CARTAS DE BARONE. http://orlandobarone.blogspot.com

viernes 4 de diciembre de 2009
Los "malos"del oficialismo malo

El oficialismo es malo enteramente. Todo. Partícula por partícula. Esta es una verdad de Dogma; una Ley no promulgada pero instalada básica y opositoramente. Consiste en dar por cierto que del oficialismo no sale nada bueno, ni en sus filas milita nadie que no sea malo. Lo malo es intrínseco a este Gobierno. Los nombres de esos malos resuenan en los medios como en el Far West resonaban los de los forajidos que sembraban el terror en pueblos y ciudades. Pero sin duda el malo más malo entre los malos es Guillermo Moreno. Su siniestra consagración no es proporcional a su relativo rango como funcionario de categoría menor respecto de otros más influyentes. Moreno es el malo. Y no deja de ser una curiosidad ¿Por qué el oficialismo otorga ese poder maléfico a un funcionario de escala tan modesta? Este primer puesto de Moreno es sostenido por los medios preeminentes, por el mundo empresario, por los lobbistas, y por el Campo que es tan bueno. Como él no hay ninguno: ni siquiera Hugo Moyano, quien últimamente parece aspirar a superarlo. El ministro Julio De Vido es un malo clásico. Es tan obviamente malo que nada de cuanto diga o haga es ni siquiera neutro. Ya que es siempre malo. Menos rústico que aquellos ya nombrados, de Vido es un malo de maldades furtivas: todas inherentes a la Caja y al Retorno de las licitaciones macro. Para la opinión pública los malos lo son, con o sin prueba, o fallo judicial. La mala fama es suficiente. Si el río suena… Malo oficialista es D´Elía. De tan obvio no hace falta adjetivarlo, ya que D´Elía es para los medios un adjetivo descalificativo en si mismo. Malo, malo, es el Indec aunque no sea un ser humano. En ese rubro de maldad conceptual figura también el Consejo de la Magistratura, sospechado por la magistratura ética opositora.. Y al índice o al vademécum acaba de ingresar Juan José Zanola. La cárcel hoy lo distingue sin eufemismos. Es un ya viejo malo, que era poco renombrado en comparación a otros más famosos de su género. Cualquiera de los sindicalistas llamados “Gordos” son malos por antonomasia. Otros malos oficialistas son Hebe de Bonafini, y casi todos los intendentes del Conurbano; y si Boudou insiste en investigar a Papel Prensa va a ser más brutalmente incorporado. Néstor Kirchner es el malo decano. La presidenta es la mala en ejercicio que no alcanza la alta graduación de su predecesor y marido. Y hay que estar atentos al juez que se le ocurra apurar el ADN de los hijos adoptivos de la señora de Noble. Será un malo flamante de rápido ascenso al podio de los más malos del oficialismo. Pocos son los malos que ejercen como periodistas oficialistas. Hay que tener lo que hay que tener para serlo. Se trate de dama o caballero. Porque en las listas más poderosas y hegemónicas sobran en número los periodistas oficialistas de la oposición. Al contrario de los oficialistas malos, éstos de la oposición son oficialistas buenos.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 4 de Diciembre de 2009 en Radio del Plata.

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