miércoles 9 de diciembre de 2009
El misterio fascina por el misterio y el charlatanismo.
Los Pomar ya dejaron de ser un misterio: ya son una certeza. Una tragedia. Cuatro camillas de metal cubiertas con bolsas de plástico en la Morgue. Durante 24 días se tejieron, urdieron, deliraron variadas hipótesis : las más estrambóticas fueron la de un probable rapto extrarrestre o un suceso paranormal ajeno a la razón humana. Se consultaron videntes y brujos en los medios para tantear el mundo desconocido. ¡Se dijeron tantas cosas! Y quienes las dijeron no deben rendir cuentas porque es libre el devenir del pensamiento y libre propagarlo libre de pudor y de complejo de inconsistencia. El auditorio, la platea no reclama por mala praxis periodística mientras el misterio sea entretenido. Se dijo que el señor Pomar era violento, que podía tener deudas peligrosas, que padecía depresión de riesgo, que podría haber atentado contra toda su familia, que podría haber sido secuestrado por una mafia, que podría haber planeado su huída fuera de las fronteras, que podría haber tenido un ataque de celos en el auto y provocado una masacre , enterrado los cadáveres de su familia y él estar oculto en un lugar recóndito. La sospecha de que el auto y sus ocupantes podrían estar sumergidos en el fondo de un río o de un estanque fue de mucha aceptación por el público. ¡Cómo iba a desvanecerse en un viaje toda una familia! Dónde comen, dónde duermen, cómo mantener la clandestinidad y la tranquilidad de las pequeñas. Una urdimbre de suspicacias y rumores y diagnósticos sicológicos y hasta desviaciones presuntas y perversas horadó durante días la intimidad de esa familia ya mortalmente indefensa para desmentir las calumnias a canilla libre. Y de pronto el misterio se devela en una curva del camino. Ahí nomás. Todos muertos, al parecer por accidente. ¿Por qué no los encontraron antes, por qué no rastrillaron esa zona con perros, por qué no pensaron en lo obvio, por qué nadie vio nada en tanto tiempo? Ahora el misterio resuelto da lugar al comienzo de otro misterio: el del desenlace. ¿Es esta la resolución, es ésta la revelación del enigma, hay que creer algo tan probable y tan simple? ¿Cuatro muertos y ya está? ¿No es poco? ¿ Y si hay algo detrás? El público espera más todavía. Por eso acudió en caravana al lugar de la tragedia como quien acude a un destino de peregrinaje o al de un fenómeno. Los medios preferirían que la saga se alargara y agitara en la polémica. El final no les rinde ni les sienta. En tanto, muchos calladamente se ocuparon de buscarlos todo este tiempo; otros, gratuitamente cargaron a la familia con inmerecidas versiones. Éranse “los Pomar”. Si no fuera una herejía yo diría que luce como un sonido literario. Un apellido “borgeano”, lacónico y criollo. Cuánto se dijo y se seguirá diciendo a través de esta historia. No hay nada más fértil que el misterio para hacer crecer el charlatanismo.
Carta abierta leída por Orlando Barone el 9 de Diciembre de 2009 en Radio del Plata.
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