lunes, 16 de noviembre de 2009

LAS CARTAS DE BARONE. http://orlandobarone.blogspot.com

jueves 12 de noviembre de 2009
La libertad de prensa “privatizada”

Es difícil imaginar una asamblea de banqueros en la cual, aparte de banqueros expongan los bancarios, y que estos se comporten más banqueros aún que los banqueros. Sería como imaginar una asamblea de lobos a la que voluntaria y entusiastamente se uniera Caperucita. O como imaginar un cónclave de tiburones al que se acercasen alegremente las focas. Pero los papeles zoológicos y humanos a veces se alteran. En la insurrección sojera permanente, los grandes pools y las corporaciones se vieron bendecidos por la adhesión de chacareros y chacareritos que están a su saga o a su servicio. Extraña resistencia donde la rebeldía no la conduce el sometido sino el propietario. Si como intuyo, fue el mate lo que más unió a los subalternos con los patrones, después de la mateada cada cual atiende su latifundio o su hectárea. La comparación decepciona. Ahora situémonos en lo ocurrido en la Asamblea de la SIP (Sindicato Interamericano de Prensa). Extraña simbiosis de distintos, ya que junto a los empresarios dueños de medios sobreactuaron sus periodistas afines. No nombraré a ninguno.: son más de los que calculaba. Para qué que alentar esa nominación estelar que ellos con su inclinación desmerecen. La SIP, que resguarda los intereses empresarios, más un grupo de encumbrados periodistas opositores al gobierno, y dependientes contractuales de los anfitriones, se celebraron juntos. Hicieron como si defendieran un común ideario democrático. Antinatural alianza. Se vió cómo colegas crispados contra la Ley de medios, coincidían con los dueños del negocio como si compartieran relajadamente el oficio de oponerse. Ni siquiera puede decirse que esos colegas padecen el síndrome de Estocolmo: agradecimiento al secuestrador que les perdonó la vida. Es peor: padecen el síndrome del adiestramiento rentado; o el del enjaulamiento próspero. Se les plantea un dilema de travestismo: si el de ser periodistas ricos entre periodistas pobres, o el de ser periodistas para patrones. La lógica de los empresarios de medios es expandir el negocio; la de los periodistas debería ser negarse a que aquellos les trastoquen el sentido de su oficio. Por eso en la asamblea resultó raro que los dueños de diarios junto a los periodistas famosos asociados decidieran en común que la libertad de prensa está amenazada desde el Estado. Cuanto más dicen temer el cerrojo más libres se sienten para ir al ataque. ¿No será al revés, y las amenazas son de la SIP y de esos periodistas no resignados a que sus anfitriones pierdan la hegemonía que ellos usufructúan? Si al menos allí hubiera sonado alguna voz que aprovechara la escena para disentir con los invitadores. Pero no: una cosa es cacarear contra el gobierno en cuanto programa con dueño de la SIP hubiere, y otra patear el tablero entre quienes pagan los salarios siempre a la derecha. Por eso suena a gracia desgraciada oírlos declamar el concepto de libertad de prensa como una propiedad privada.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 12 de Noviembre de 2009 en Radio del Plata.

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