lunes, 16 de noviembre de 2009

LAS CARTAS DE BARONE. http://orlandobarone.blogspot.com

lunes 9 de noviembre de 2009
El muro nunca termina

Sobre la caída del Muro hoy se canta en todo el mundo. Acaso haya antiguos residentes detrás del muro que lo extrañen; otros que a Gorbachov lo viven como a un héroe y otros que lo desdeñen como un débil. Habrá una historia que cuente que el fin del muro es la victoria de la libertad y quien cuente que , al contrario, acentuó aún más los cautiverios. Lo cierto es que aquel Muro de Berlín era un adefesio antinatural que terminó naturalmente demolido. Lo más difícil de hacer caer son los muros invisibles: esos que solo el dinero puede atravesar libremente sea de color blanco o negro. El ser humano siempre ha levantado muros. Adán y Eva levantaron el suyo al elegir ser echados del paraíso. Hay muros recientes como el de la frontera de México y los Estados Unidos o como el de Israel y Palestina. O como el de Fuerte Apache, en donde hay dos clases de encierro: el de los que viven adentro y los que viven afuera. Y no es nada original. Porque hay un gran muro que da la vuelta al mundo de construcción incesante y que nos encierra juntos y separados. Levantamos muros domésticos, y muros en countries y barrios cerrados. Levantamos alambradas y rejas que no son exclusivas de las cárceles. Desde niños se aprende a estarse en el corralito. Ya al nacer el ser humano encierra su libertad educándola a no cometer exageraciones. Pink Floyd en The Wall canta: “Profesores dejen solos a los alumnos. ¡Eh! Profesores déjenlos. Si no , no serás más que otro ladrillo en la pared. Si no, no serás más que otro ladrillo en la pared”. Hay una antigua y ya caduca interpretación del muro o de la muralla, como la del recinto protector que evita que en ese mundo encerrado entren influencias nefastas. Tiene la desventaja de limitar el dominio que encierra pero la ventaja de asegurar su defensa. Pero hoy el muro se revela en lo que es: la separación entre fronteras, entre culturas, entre individuos; y entre Dios y sus criaturas. Las religiones están rodeadas de muros y llevan bastante material sólido. Para los simbolistas el muro es la comunicación cortada con su doble incidencia sicológica: seguridad, pero ahogo; defensa, pero también prisión. No sé si a veinte años del fin del muro de Berlín- aparte de esa enseñanza increíble de cómo dos “Alemanias” opuestas pudieron hermanarse- la humanidad ha aprendido. Aquella asignatura pendiente de los románticos, naturalistas y utopistas de un planeta sin fronteras no está en el proyecto de nadie. Cada vez más hacen falta visas, pasaportes, certificados y garantías para irse de un país a otro. Hay inmigrantes que se ahogan por trasladarse furtivamente e inmigrantes que se mueren hacinados en camiones de carga y otros que están condenados a vivir en la clandestinidad y en los márgenes. Pero también uno mismo levanta dentro suyo muros o muritos que nos separan de otros y de entender nuevas ideas y de nosotros con nosotros. Como advierte la canción, “Otro Ladrillo en la pared” , los profesores que nos enseñan no hacen más que reproducir el mundo en el que a ellos les enseñaron a ser profesores. Todos somos reproducciones apenas retocadas de moldes precedentes. Nuestros padres vinieron con muros y cuando somos padres continuamos amurallando hijos. El muralismo-no el de las artes plásticas- es una tendencia frecuente en la civilización actual.


Carta abierta leída por Orlando Barone el 9 de Noviembre de 2009 en Radio del Plata.

No hay comentarios:

Publicar un comentario